Identificar los problemas de salud que tienen los niños no siempre es fácil. En el caso de los acúfenos, descubrir que un menor padece esta afección del oído interno, puede resultar especialmente complicado, sobre todo, porque para el niño es difícil identificar y expresar los síntomas que está experimentando.

Si para un adulto sentir ruidos en sus oídos ya es algo extraño, mucho más lo es para un pequeño. El niño puede llegar a sufrir problemas graves derivados del tinnitus, como aislamiento social, baja autoestima, falta de descanso o incluso obtener malas calificaciones en la escuela, ya que los ruidos en su cabeza no le permiten escuchar bien o concentrarse en clase. El cuidado de los oídos, por tanto, adquiere vital importancia, así como las revisiones médicas periódicas para detectar cualquier problema. A continuación, explicamos, a modo de guía, cuáles son los síntomas de los acúfenos y cómo podemos proteger los oídos en los niños.

Acúfenos en niños

Los acúfenos son un trastorno muy molesto para cualquiera, pero cuando afecta a los más pequeños, las molestias se agravan ya que ellos mismos no aciertan a comprender qué es lo que les sucede. Los niños son muy susceptibles y el hecho de sufrir de acúfenos puede provocarles estrés psicológico, impidiéndoles llevar un ritmo de vida normal. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, el niño se acostumbra a los pitidos en sus oídos y lo ve como algo normal e irrelevante, haciendo que no les deje secuelas cuando sea adulto. No obstante, cada caso puede presentar una gravedad determinada y cada niño puede reaccionar de diferente manera ante este trastorno. Por eso, conviene estar atento y ofrecer la correspondiente atención al cuidado de los oídos de los niños.

Causas de los acúfenos en niños

Existen diferentes causas que propician la aparición de los acúfenos. Al igual que en los adultos, los acúfenos infantiles pueden estar provocados por:

  • Daños en los oídos consecuencia de estar sometido a ruidos fuertes.
  • Haber tenido un traumatismo en la cabeza.
  • Consumo de fármacos ototóxicos.
  • Infecciones.
  • Hipoacusia.
  • Reacciones alérgicas o trastornos autoinmunes.

Síntomas de acúfenos en niños

Un niño, por lo menos hasta que haya cumplido los cinco o seis años, no será capaz de explicar qué molestias siente en sus oídos. Serán los adultos quienes deberán identificar que algo no marcha bien en la salud auditiva de sus pequeños. Si prestamos  atención a su comportamiento y estamos alerta ante cualquier conducta anómala, podremos prevenir muchos problemas auditivos, o al menos, frenar su evolución. Un niño que presenta problemas de atención, problemas de concentración, depresión, insomnio y molestias ante los ruidos puede estar padeciendo de acúfenos sin nosotros saberlo.

También debemos vigilar si el niño responde de modo negativo a los sonidos de su entorno. Si gritan, lloran o se tapan los oídos ante ruidos normales, podría ser que el menor padezca de hiperacusia o algiacusia (hipersensibilidad a los ruidos).

Recomendaciones para cuidar los oídos de los niños

  • Evitar los ambientes ruidosos es muy importante para proteger sus oídos.
  • Controlar el volumen del televisor.
  • Está contraindicado el uso de bastoncillos de los oídos o introducir cualquier objeto en el interior de sus orejas.
  • En caso de exposición a fuertes ruidos, es conveniente usar cascos o tapones protectores.
  • A la hora de escuchar música, se evitará usar auriculares a gran volumen.

Es importante vigilar la salud de los oídos a cualquier edad pero en especial hay que prestar más atención en el caso de los niños. Ellos también pueden sufrir acúfenos y las consecuencias pueden ser graves si no se controla, llegando incluso a provocarles problemas emocionales, conductuales y psicológicos.