En algunos casos los acúfenos tienen un origen concreto y reconocible, en otros casos presentan mayor complejidad para identificarlo. Por ello, debemos tener en cuenta que determinados factores pueden propiciar su aparición, entre los que se encuentran:

  • Estrés, ansiedad, cansancio.
  • Exposición habitual a sonidos de alta intensidad.
  • Cambios bruscos de presión.
  • Problemas de hipertensión y de colesterol.

Estos factores influyen en su aparición, y una vez presentes, pueden llegar a agravarlos. Es decir, una persona con acúfenos que han sido causados por estrés y ansiedad, experimentará más estrés y ansiedad al sufrir dichos acúfenos y, con ello, estará alimentando su existencia y empeoramiento.

¿Cómo podemos detener este “círculo vicioso”?

Existen diferentes mecanismos para afrontar la ansiedad y el estrés derivada de los acúfenos. Uno de ellos es la práctica de deportes. Mediante los ejercicios físicos para acúfenos conseguiremos, al menos, interrumpir esa espiral de acúfenos, estrés y ansiedad.

Todos conocemos los beneficios de hacer ejercicio, y con los acúfenos no hay excepción. Si realizamos actividad física con regularidad, podemos conseguir lo siguiente:

  • El ejercicio incide directamente sobre el estrés, reduciéndolo. Además de todos los aspectos de la salud en general que se ven beneficiados, los acúfenos también se verán repercutidos favorablemente.
  • Mediante la práctica de ejercicio físico conseguimos un aumento del ni vel de endorfinas en nuestro cuerpo. Con ello, logramos percibir una mayor sensación de bienestar. Esta sensación, reduce la ansiedad, ayuda a mejorar procesos depresivos, mejora la concentración, reduce el miedo y nos ayuda a descansar mejor. Es decir, las endorfinas trabajan directamente en beneficio de la persona con acúfenos.
  • El ejercicio también activa nuestro organismo en general: su capacidad de desintoxicación, la circulación (cuyo deterioro es causa directa de algunos tipos de acúfenos), su capacidad de mejorar los niveles de hipertensión y de colesterol.

Debemos tener en cuenta que aunque el ejercicio no cura los acúfenos, sí produce una gran cantidad de beneficios para nuestra salud que nos ayudará a combatir con mayor facilidad este trastorno auditivo.

Ejercicios recomendados para personas con acúfenos

Entre los ejercicios que más contribuyen a la mejora de la calidad de vida de las personas con acúfenos, encontramos:

  • Caminar (no correr) a buen ritmo, de manera regular.
  • Pasear en bicicleta a ritmo tranquilo y por lugares seguros.
  • Yoga: fortalece el cuerpo, la mente y el equilibrio entre ambos.
  • Pilates: fortalece la musculatura de la columna vertebral.
  • Taichí: se centra en la relajación muscular y en la disminución de la sobrecarga articular.
  • Gimnasia hipopresiva: basada en potenciar la musculatura abdominal y del suelo pélvico.

Ejercicios no recomendados para personas con acúfenos

Aunque el ejercicio sea bueno, en general, existen ocasiones en las que no es recomendable la práctica de alguno en concreto. En el caso que nos ocupa, el de los acúfenos, se recomienda no practicar los siguientes ejercicios (y en según qué casos, hacerlo con moderación):

  • Deportes de contacto, ya que pueden ser muy perjudiciales.
  • Paracaidismo: hace que los oídos capten un exceso de ruido, teniendo efectos a largo plazo.
  • Natación: el agua que entra produce ruidos y molestias, además de poder causar alguna infección que empeore la situación.
  • Correr: tiene un impacto indeseado en el oído que podemos evitar caminando a paso ligero con calzado muy amortiguado.
  • Baloncesto, voleibol, fútbol, balonmano y deportes similares.

Como decíamos anteriormente, el ejercicio no cura los acúfenos, pero su práctica nos brinda la oportunidad de contribuir a reducirlos o aliviar sus síntomas. Recomendamos intentarlo.