mente positiva

5 hábitos que fomentan una mente positiva

Tener una mente positiva es algo que se puede ejercitar y que aporta muchos beneficios en diferentes ámbitos de nuestra vida. Aunque hay una influencia genética que se relaciona con la predisposición a ser más o menos optimistas, el factor ambiental parece tanto o más decisivo para afrontar los retos de la existencia.

Ese ambiente tampoco es un entorno estático, inmutable. Puede afectar a la vida de las personas, pero también se ve modificado por la respuesta que cada uno ofrece. Ya en la Grecia clásica, los estoicos habían reflexionado sobre la gestión de las emociones, señalando que no son los hechos los que hacen daño, sino la forma en la que se perciben.

Tener una mente positiva es, por lo tanto, una forma de entender la vida. Una manera de procesar los estímulos exteriores para quitarles cualquier connotación catastrófica. Una herramienta perfecta para preservar la estabilidad emocional y mantener la autoestima en niveles adecuados para llevar una vida satisfactoria.

Hábitos para una mente positiva

Dado que es posible ejercitar la mente, también podemos establecer una serie de actitudes y conductas que sirvan para afrontar la vida con una mejor predisposición. Esto puede ser útil en múltiples situaciones externas o internas, como la de padecer acúfenos.

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    Si esta dolencia no se gestiona de forma adecuada, puede provocar en quienes la padecen, situaciones de ansiedad o incluso agudizar un estado emocional depresivo. Con una actitud positiva se pueden integrar estas molestias dentro de otras vivencias que no son agradables, pero quitándoles cualquier carácter trágico. Para ello, se pueden poner en práctica, por ejemplo, estos cinco hábitos para lograr una mente positiva:

    1.- Aceptar que la vida no es perfecta. No lo es y no puede serlo, pero eso no significa que no pueda ser agradable. Esperar que todo salga como se ha planificado es una fuente de frustración. Una mente positiva aprende de los errores y acepta que no todo está bajo control.

    2.- Centrarse en el presente. Es mucho más rentable y saludable centrar los esfuerzos en el presente. Las llamadas rumiaciones obsesivas sobre el pasado no aportan nada, porque el pasado no se puede cambiar. Y temer por lo que puede pasar en el futuro tampoco aporta nada más que angustia.

    3.- Evitar las relaciones tóxicas. Como todos los hábitos, este se mejora con la práctica. Aprender a elegir con qué amistades y parejas sentimentales se comparte la vida es una habilidad muy útil. Las relaciones tóxicas tiñen la vida de sufrimiento, además de reducir la energía y la autoestima.

    4.- Saber gestionar los problemas. En cada etapa de la vida pueden surgir diferentes tipos de complicaciones, pero se puede tener una estrategia única para resolverlas, dividiendo los grandes problemas en partes manejables o estableciendo fases. Lo importante es sentir que se tiene capacidad para solucionar aquello que sea posible.

    5.- Ser realistas. Hay quien cree que tener una mente positiva es ser siempre optimista. Esto no es cierto. Muchas veces el exceso de optimismo lleva a tomar decisiones equivocadas, bien por sobreestimar las propias capacidades, bien por subestimar los retos de la tarea. Una mente positiva no vive en un mundo de hadas, aprovecha su entorno para convertirlo en un lugar mejor donde vivir.

    Estos hábitos se pueden desarrollar con mayor profundidad, pero esta descripción es suficiente para entender que es una actitud ante la vida. Con una mente positiva se puede asumir, por ejemplo, sentir los acúfenos como quien sufre las molestias de un vecino ruidoso. Habrá que aceptar que es parte del vecindario, pero que no se le debe prestar atención y, sobre todo, habrá que centrarse en otras vivencias más gratificantes. Eso es fomentar que la mente sea, de verdad, positiva.

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    Dr. Martinez-Monche
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