Una prueba auditiva sirve para medir cuánto oyes con cada oído y averiguar, si hay pérdida, en qué parte del sistema auditivo se origina. La más habitual es la audiometría tonal, que dura unos 20 minutos, no duele y se completa con otras pruebas (logoaudiometría, impedanciometría o timpanometría) según cada caso. Conviene hacerla ante cualquier cambio en la audición y, como revisión, cada uno o dos años a partir de los 50.
Índice del artículo
¿Qué es una prueba auditiva y para qué sirve?
Una prueba auditiva (también llamada test auditivo, examen auditivo o test de oído) es un conjunto de exploraciones que evalúan el funcionamiento del oído externo, el oído medio, el oído interno y la vía nerviosa que lleva el sonido hasta el cerebro. Su objetivo es responder a tres preguntas: si oyes con normalidad en ambos oídos, si existe una pérdida auditiva y, en ese caso, de qué tipo y de qué grado es.
La Organización Mundial de la Salud considera audición normal cuando se oyen sonidos de hasta 20 decibelios en ambos oídos. Por encima de ese umbral se habla de pérdida auditiva, que se clasifica en leve, moderada, grave o profunda según la intensidad que necesita el sonido para ser percibido.
¿Cuándo conviene hacerse una prueba auditiva?
No hace falta esperar a oír mal del todo. Estas señales son motivo suficiente para pedir cita:
- Te cuesta seguir una conversación en grupo o en un restaurante.
- Pides que te repitan lo que dicen o subes el volumen del televisor más que antes.
- Entiendes que alguien habla pero no distingues las palabras.
- Te fijas en los labios para comprender mejor.
- Tienes pitidos, sensación de oído tapado o mareos.
- Notas cansancio o dificultad para concentrarte tras una jornada de mucha atención auditiva.
Además, es recomendable hacer una revisión periódica si trabajas expuesto al ruido, tomas medicamentos ototóxicos, tienes antecedentes familiares de sordera o has superado los 50 años. Detectar una pérdida a tiempo facilita el tratamiento y evita el aislamiento social que se asocia a ignorar el problema. Puedes leer más sobre las repercusiones de la pérdida auditiva.
¿Cómo es una prueba auditiva paso a paso?
1. Entrevista clínica
El especialista te pregunta por tus síntomas, antecedentes, exposición al ruido y medicación. Esta información orienta qué pruebas son necesarias.
2. Otoscopia o videotoscopia
Se observa el conducto auditivo y el tímpano con una pequeña cámara o un otoscopio. Permite detectar tapones de cera, infecciones, cuerpos extraños o perforaciones del tímpano. Si hay un tapón, se retira antes de seguir, porque falsearía el resultado.
3. Audiometría
Con unos auriculares, en una cabina insonorizada, escuchas sonidos de distintas frecuencias e intensidades y pulsas un botón cuando los percibes. El resultado se representa en una gráfica llamada audiograma.
4. Pruebas complementarias
Si hay indicios de pérdida, se añaden otras pruebas para precisar el diagnóstico. Las vemos a continuación.
¿Qué tipos de pruebas auditivas existen?
¿Qué es la audiometría tonal?
Mide el umbral de audición en las frecuencias que utilizamos para comunicarnos, desde los tonos graves a los agudos (habitualmente entre 125 y 8.000 hercios). Se hace por vía aérea, con auriculares, y por vía ósea, con un vibrador colocado detrás de la oreja. Comparar ambas permite saber si la pérdida es de transmisión (oído externo o medio), neurosensorial (oído interno o nervio) o mixta.
¿Qué es la logoaudiometría?
Evalúa cuánto comprendes, no solo cuánto oyes. Se te presentan palabras a distintas intensidades y se registra qué porcentaje reconoces. Es clave para valorar el beneficio que podría aportar una prótesis auditiva.
¿Qué es la impedanciometría y la timpanometría?
Estudian el estado del oído medio: la movilidad del tímpano, la presión y el funcionamiento de la cadena de huesecillos y de la trompa de Eustaquio. Sirven para detectar líquido tras el tímpano, perforaciones o rigidez de los huesecillos. Si tienes sensación de oído tapado, mira también el artículo sobre la trompa de Eustaquio obstruida.
¿Qué es la prueba de conducción ósea?
Se coloca un pequeño vibrador detrás de la oreja para que el sonido llegue directamente al oído interno, sin pasar por el oído externo ni el medio. Si oyes bien por hueso pero mal por aire, el problema está en la transmisión del sonido.
¿Existen pruebas más específicas?
Sí. Ante sospechas concretas se usan las otoemisiones acústicas (muy útiles en recién nacidos), los potenciales evocados auditivos del tronco cerebral o las pruebas vestibulares si hay mareo asociado.
¿Duele hacerse una prueba auditiva?
No. Son pruebas no invasivas. La audiometría exige concentración y la impedanciometría produce una breve sensación de presión en el oído, pero ninguna causa dolor. El tiempo total suele situarse entre 20 y 45 minutos, según las pruebas que se necesiten.
¿Cómo me preparo para una prueba auditiva?
- Evita ruidos fuertes en las 12 a 16 horas anteriores, porque pueden alterar temporalmente el umbral.
- No te limpies los oídos con bastoncillos justo antes. Si crees que tienes un tapón, avisa.
- Lleva la lista de medicamentos que tomas y los informes auditivos previos, si los tienes.
- Si usas audífonos, llévalos para que el especialista los revise.
¿Cómo se interpretan los resultados?
El audiograma muestra, para cada oído, la intensidad mínima que oyes en cada frecuencia. Con la clasificación de la OMS, hasta 20 dB se considera normal; de 20 a 35 dB, pérdida leve; de 35 a 50 dB, moderada; de 50 a 65 dB, moderadamente grave; y por encima, grave o profunda. La forma de la curva aporta información adicional: una caída en los agudos es típica del envejecimiento o del daño por ruido, mientras que una pérdida solo en un oído obliga a descartar otras causas.
Si el resultado es normal pero sigues notando pitidos o dificultad para entender, hay pruebas complementarias que pueden dar con la causa. Si hay pérdida, el especialista te explicará si procede un tratamiento médico, un audífono u otras opciones. Puedes ampliar información sobre los tipos de pérdida en el artículo sobre la sordera neurosensorial.
¿Cada cuánto debo repetir una prueba auditiva?
Como pauta general, cada dos años entre los 50 y los 60, y cada año a partir de los 60. Si trabajas con ruido, tomas fármacos ototóxicos o has notado cambios, la frecuencia debe ser mayor. En niños, la revisión depende de la edad y de los hitos del desarrollo del lenguaje.
Preguntas frecuentes sobre la prueba auditiva
¿Se puede hacer un test auditivo en casa?
Existen aplicaciones y pruebas en línea que sirven como orientación, pero no sustituyen a una audiometría realizada en cabina con equipos calibrados. Si el test casero sale alterado, consulta con un especialista.
¿Cuál es la diferencia entre una audiometría y una prueba auditiva completa?
La audiometría es una de las pruebas. Una evaluación completa suma otoscopia, logoaudiometría e impedanciometría, entre otras, para orientar el diagnóstico.
¿Quién puede realizar una prueba auditiva?
Un audiólogo o un otorrinolaringólogo. En consulta médica, además, se interpretan los resultados en el contexto de tus síntomas.
¿Se puede hacer la prueba si tengo un tapón de cera?
Primero conviene retirarlo, porque falsea la medición. No lo intentes con objetos en el conducto: puede dañar el tímpano.
¿Hay una prueba para los acúfenos?
Sí. Además de la audiometría, se hace la acufenometría, que determina el tono y el volumen aproximados del pitido.
Si notas cambios en tu audición o quieres una revisión, consulta con un especialista en salud auditiva para que valore qué pruebas necesitas.ana timpánica.
Timpanometría
La timpanometría se emplea para analizar cómo se encuentra el oído medio. Es cierto que no se trata de evaluar la capacidad auditiva, aunque los problemas en esta parte del oído pueden afectar a la audición.
De hecho, esta prueba se suele analizar junto con una audiometría. En conjunto sirven para conocer si la pérdida auditiva tiene un origen sensorial o conductivo.
Impedanciometría
La impedanciometría es una prueba que analiza el estado del oído medio. Se puede conocer cómo funciona la caja timpánica, la presión que sufre el oído medio, el estado de la trompa de Eustaquio o el del martillo, el yunque y el estribo, y también cómo se mueve la membrana timpánica.
Logoaudiometría
Seguro que has escuchado alguna vez que no es lo mismo oír que escuchar. En este caso, una logoaudiometría se emplea para conocer hasta qué punto entiende el paciente lo que escucha. En ocasiones, una persona puede escuchar palabras sueltas, pero no comprender a fondo el mensaje.
Cuando se está a expuesto a sonidos con un bajo nivel de decibelios al realizar la prueba, el paciente debe conseguir identificar una cantidad mínima de dichos sonidos que se emiten y que resultan casi inaudibles.
Cuando se efectúan este tipo de exámenes se entiende que el paciente tiene una buena salud auditiva cuando es capaz de apreciar al menos la mitad de los sonidos con un volumen de entre 10 y 15 decibelios. Si la persona no alcanza ese mínimo de audición, es posible que padezca un problema auditivo que revista una cierta gravedad. En ese momento, se determinarán qué otras pruebas es necesario realizar para llegar a un diagnóstico.
Prueba de conducción ósea
Se trata de una prueba que consiste en medir la conducción ósea con el fin de determinar la capacidad que tiene el paciente para escuchar los tonos puros. Se coloca un pequeño aparato detrás de la oreja y se diagnostica si existe algún trastorno a nivel del oído medio.
Oír bien es vital y por eso es tan importante cuidar la salud de tus oídos. Las principales pruebas auditivas que ahora ya conoces ayudan a detectar problemas y así poder tratarlos cuanto antes.
Si precisas más información o quieres consultarnos tu caso, no dudes en ponerte en contacto con nosotros sin compromiso.
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